La ONU declaró 2023 Año Internacional del Mijo, una iniciativa para dar a conocer un cereal antiguo que alimenta a millones de personas en todo el mundo y que, sin embargo, en nuestra cocina sigue siendo un gran desconocido. Es una buena ocasión para descubrirlo. Te contamos su historia y cómo cocinarlo.
El mijo fue uno de los primeros cereales consumidos por el ser humano. Bajo este nombre se agrupan varias especies de gramíneas de grano pequeño que se adaptan bien a climas cálidos y secos y a suelos poco fértiles. Durante siglos fue un alimento básico también en Europa, antes de que otros cereales ocuparan su lugar. Hoy forma parte de la dieta de más de 400 millones de personas, sobre todo en África y Asia.
Un cereal antiguo, suave y versátil que merece volver a la despensa.
Una de sus características más interesantes es que el mijo, de forma natural, no contiene gluten, así que es una buena alternativa para variar con respecto al trigo. Si sigues una dieta estricta sin gluten, comprueba siempre la información del envase. Es, además, un grano muy fácil de cocinar.
Su sabor es suave y ligeramente dulce, y se cocina rápido: calcula tres partes de agua por cada parte de mijo y unos 15 minutos a fuego lento. Si lo tuestas un par de minutos en la olla antes de añadir el agua, ganará aroma. Según cuánto lo cuezas y lo remuevas, quedará suelto o cremoso, y eso abre muchas posibilidades:
- Suelto, como guarnición o en ensaladas, en lugar del cuscús.
- Cremoso, en papillas de desayuno con fruta y canela.
- En hamburguesas y croquetas vegetales, porque liga muy bien.
- En sopas y cremas de verduras, para darles cuerpo.
Nuestro Mijo Bio se presenta en formato de 500 g, es fuente de fibra y apto para veganos. Este año, anímate a incluirlo en tu menú semanal. En ecoBASICS nos alegra que un cereal tan humilde reciba por fin la atención que merece.