Cuando pensamos en un campo de cultivo, solemos fijarnos en lo que crece por encima: las espigas, las matas de legumbres, los árboles. Pero buena parte de lo que hace posible una buena cosecha ocurre bajo nuestros pies. En agricultura ecológica, cuidar el suelo es el punto de partida de todo.
Un suelo fértil no es solo tierra: es un ecosistema lleno de vida. En él conviven lombrices, insectos, hongos, bacterias y otros microorganismos que descomponen los restos vegetales, airean la tierra y liberan poco a poco los nutrientes que las plantas necesitan. Cuanta más materia orgánica tiene un suelo, más vida alberga y mejor retiene el agua.
En agricultura ecológica no se alimenta solo a la planta: se alimenta al suelo, y el suelo alimenta a la planta.
Como en la agricultura ecológica no se utilizan abonos químicos de síntesis, la fertilidad se mantiene con prácticas que alimentan esa vida del suelo. Entre las más importantes:
- El compost: restos vegetales y estiércol que se dejan descomponer de forma controlada hasta convertirse en un abono rico en materia orgánica.
- Los abonos verdes: cultivos, a menudo de leguminosas, cereales o crucíferas, que se siembran para incorporarlos después a la tierra en lugar de cosecharlos.
- Las rotaciones: alternar cultivos diferentes en una misma parcela para no agotar siempre los mismos nutrientes y romper el ciclo de plagas y enfermedades.
- Las cubiertas vegetales: mantener el suelo cubierto de vegetación o de restos vegetales para protegerlo de la erosión y de la desecación.
Estas prácticas tienen además otros beneficios para el entorno: un suelo con buena estructura absorbe mejor el agua de lluvia, sufre menos erosión y acoge una mayor biodiversidad, tanto bajo tierra como en la superficie.
Es un trabajo lento y paciente, que se mide en años y no en temporadas. Pero es la base de todo lo que llega a nuestra mesa: los arroces, las legumbres, los cereales y las semillas que comemos dependen, en último término, de la salud del suelo donde han crecido.
En ecoBASICS creemos que elegir alimentos ecológicos es también una forma de apoyar esta manera de cultivar. Cada vez que cocináis un plato de legumbres o preparáis un bol de cereales bio, estáis contribuyendo a cuidar un poco más la tierra.