En pleno invierno apetece un plato de cuchara, pero no siempre tenemos tiempo de dejar las legumbres en remojo la noche anterior. Para esos días existe una solución estupenda: las lentejas rojas.
A diferencia de otras lentejas, las rojas se comercializan peladas y, a menudo, partidas. Al no tener piel, se cuecen en mucho menos tiempo y no necesitan remojo. Su color anaranjado se aclara con la cocción y su textura se vuelve muy cremosa, casi de puré, lo que las hace perfectas para sopas, cremas y guisos espesos.
Sin remojo y en media hora: así son las lentejas rojas.
Son muy populares en la cocina de la India, donde forman parte de muchos dal, y en la de Oriente Medio, donde se preparan en sopas especiadas. Combinan de maravilla con especias como el comino, la cúrcuma o el jengibre, con la leche de coco y con verduras como la zanahoria, la calabaza o el tomate.
Para cocinar nuestras lentejas rojas, todo depende del resultado que busques:
- Para cremas y sopas: 3 partes de agua por cada parte de lentejas, unos 30 minutos de cocción.
- Para que queden sueltas, por ejemplo en ensaladas: lávalas en agua fría y cuécelas con 2 partes de agua por cada parte de lentejas durante 10 o 15 minutos.
Un truco para darles sabor desde el principio es empezar con un sofrito de cebolla, ajo y especias, añadir las lentejas lavadas y, después, el agua o el caldo. Mientras se cuecen, remueve de vez en cuando, porque al deshacerse tienden a pegarse al fondo. Si te queda demasiado espesa, basta con añadir un poco más de líquido caliente.
Te proponemos una receta para estrenar el invierno: Sopa de lentejas rojas. Y para prepararla, nuestras Lentejas Rojas Bio: de agricultura ecológica, en formato de 500 g, fuente de fibra y proteínas, con minerales como el hierro, el potasio y el magnesio, y aptas para veganos. Un plato reconfortante, listo antes de lo que imaginas.