Moringa en polvo: de dónde viene y cómo usarla

La moringa es uno de esos ingredientes que en los últimos años han llegado a nuestras cocinas con la etiqueta de superalimento. Pero, más allá de las modas, ¿de dónde viene y cómo podemos usarla en el día a día? En ecoBASICS os lo contamos.

La moringa en polvo se obtiene de las hojas de la Moringa oleifera, un árbol originario de las faldas del Himalaya, en el norte de la India, que hoy se cultiva en muchas regiones tropicales y subtropicales de Asia, África y América. Crece deprisa, tolera bien la sequía y en muchos lugares se aprovecha casi entero: hojas, vainas, flores y semillas. Por eso en algunos países se le conoce popularmente como «árbol de la vida».

Para elaborar el polvo, las hojas se secan y se muelen finamente. El resultado es un polvo de color verde intenso, con un sabor vegetal, ligeramente amargo y algo terroso, que recuerda a las espinacas o al té verde.

Un poco de moringa basta para dar color y un toque vegetal a muchas preparaciones.

Precisamente por ese sabor tan marcado, lo mejor es empezar con poca cantidad, una cucharadita, e ir ajustando al gusto. Algunas ideas para usarla:

  • En batidos, combinada con plátano, mango o piña, que suavizan su sabor.
  • Espolvoreada sobre cremas de verduras, sopas o guisos, al final de la cocción.
  • Mezclada con yogur o con copos de avena en un bol de desayuno.
  • En aliños y salsas, como un pesto o una vinagreta.
  • En masas de pan, crepes o galletas, para darles un color verde natural.

Un consejo práctico: como ocurre con muchas hierbas secas, conviene no someterla a cocciones largas y guardarla en un recipiente bien cerrado, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.

Nuestra Moringa en Polvo Bio procede de agricultura ecológica, es apta para veganos y es fuente de fibra y proteínas. Se presenta en formato de 125 g, suficiente para muchas semanas de batidos y cremas.

Mezcla de arroces: basmati integral, rojo y salvaje en el mismo plato
This database is neutralized.