Pocas semillas tienen tanta historia en la cocina como el sésamo. Muy ligado a la cocina de Oriente Medio y cultivado desde hace miles de años, ha viajado por todo el Mediterráneo y hoy lo encontramos en panes, dulces, salsas y ensaladas. En su versión cruda, sin tostar, es además una materia prima de lo más versátil.
Su uso más conocido es la tahina, una pasta de sésamo molido imprescindible en el hummus y en muchas salsas de la cocina libanesa, siria o turca. Hacerla en casa es sencillo: tuesta ligeramente las semillas en una sartén, déjalas enfriar y tritúralas con un poco de aceite suave hasta obtener una crema lisa. Si prefieres un sabor más delicado, puedes tostarlas muy poco o nada. Guárdala en la nevera en un bote cerrado y remuévela antes de usarla, porque el aceite tiende a separarse.
De la tahina al pan de fiesta, el sésamo es un clásico de la primavera.
En estas fechas de Pascua, el sésamo también tiene su sitio en la panadería. En varios países del Mediterráneo oriental es tradicional preparar panes trenzados, ligeramente dulces y aromáticos, que se cubren de sésamo antes de hornearlos. En casa puedes hacer lo mismo con tu receta de pan o de brioche: pinta la superficie con huevo batido o bebida vegetal y espolvorea el sésamo para que quede bien adherido.
Otras ideas para usar sésamo crudo en tu día a día:
- En ensaladas y salteados, tostado al momento para realzar su aroma.
- En galletas saladas, panes y crackers caseros.
- Para rebozar tofu, verduras o pescado y conseguir una capa crujiente.
Nuestro Sésamo Crudo Bio está disponible en formatos de 250 g y 500 g, aporta fibra y proteínas y es apto para veganos. Guárdalo en un bote hermético, en un lugar fresco y seco. Y si quieres poner en práctica la tahina, nuestra receta de Hummus de garbanzos es el punto de partida perfecto.