Con el buen tiempo apetecen desayunos frescos y comidas ligeras, y ahí la quinoa inflada tiene mucho que decir. Son pequeños granos de quinoa que, gracias al calor, se hinchan y se vuelven ligeros y crujientes, listos para comer sin ninguna preparación. Te damos unas cuantas ideas para usarla en casa.
La quinoa es originaria de los Andes, donde se cultiva desde hace miles de años en zonas de gran altitud. Botánicamente es un pseudocereal, como el amaranto o el trigo sarraceno, aunque en la cocina se usa como un cereal más. En su versión inflada conserva el sabor suave y ligeramente a nuez de la quinoa, con una textura aérea que cruje en cada cucharada.
Un puñado de quinoa inflada convierte cualquier plato en algo más divertido.
Para el desayuno, es perfecta sobre un yogur natural o vegetal con fruta de temporada, como fresas, cerezas o melocotón. También puedes mezclarla con otros cereales de desayuno, con leche o bebida vegetal, o usarla para preparar barritas caseras con frutos secos, dátiles y un poco de crema de cacahuete. Si en casa hay peques, deja que monten su propio bol: les encanta elegir los ingredientes.
Pero su uso no acaba en el desayuno. Prueba a espolvorearla sobre:
- Ensaladas verdes o de legumbres, como si fueran picatostes.
- Cremas frías de verano, como un gazpacho o un salmorejo.
- Boles de arroz o de verduras asadas.
- Postres como helados, mousses o macedonias.
Un truco: añádela justo antes de servir, para que no se humedezca y mantenga todo su crujiente. Y una vez abierta, guárdala en un bote bien cerrado. Una manera sencilla de dar textura a tus recetas de verano.
Nuestra Quinoa Inflada Bio viene en formato de 125 g, es fuente de fibra y apta para veganos. En ecoBASICS nos gusta tenerla siempre a mano en la despensa, porque da un toque crujiente a cualquier plato al que le falte un poco de gracia.