Azuki, la legumbre roja de la cocina japonesa

Pequeña, brillante y de un rojo intenso: así es la judía azuki, una legumbre que en Japón forma parte de la cocina de todos los días y también de la de los días de fiesta. Aunque aquí empezó a conocerse hace relativamente poco, cada vez más gente la incorpora a sus guisos y cremas, y no es de extrañar, porque tiene un sabor suave y ligeramente dulce que combina con casi todo.

En la cocina japonesa, la azuki es la base del anko, una pasta dulce que se prepara cociendo las judías con azúcar y que rellena dulces tan populares como los dorayaki o los mochis. También se cuece con arroz para preparar el sekihan, un arroz de tono rosado que tradicionalmente se sirve en celebraciones. Puede sorprender que una legumbre tenga un papel tan importante en la repostería, pero en buena parte de Asia oriental es lo más habitual.

Una legumbre que va del plato de cuchara al postre sin perder su carácter.

Fuera de Japón, la azuki funciona de maravilla en recetas saladas. Su textura es fina y su piel, delgada, de modo que queda melosa en sopas, cremas y potajes de verduras. Combina especialmente bien con calabaza, boniato, zanahoria, cebolla y jengibre, y admite tanto un toque de salsa de soja como un sofrito mediterráneo de los de siempre.

Como el resto de legumbres secas, necesita un poco de planificación. Te recomendamos dejarla en remojo unas 8 horas, escurrirla y cocerla con tres partes de agua por cada parte de azuki. Llévala a ebullición y deja que cueza unos 45 minutos, hasta que esté tierna. Y un consejo de siempre: añade la sal al final de la cocción.

Nuestra Azuki Bio viene en formato de 500 g, aporta fibra y proteínas, como corresponde a una buena legumbre, y es apta para una alimentación vegana. Si quieres estrenarla con un plato de temporada, prueba nuestra Sopa de azukis y calabaza: reconfortante, sencilla y con todo el color del otoño.

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