Trigo sarraceno: no es trigo y no tiene gluten

Su nombre despista, pero el trigo sarraceno no es trigo. Ni siquiera es un cereal en sentido estricto: es la semilla de una planta de la familia de las poligonáceas, la misma del ruibarbo o la acedera. Como se cocina y se consume como un cereal, se suele hablar de él como un pseudocereal, igual que la quinoa o el amaranto.

Esa diferencia botánica tiene una consecuencia importante: de forma natural, el trigo sarraceno no contiene gluten. Por eso es un ingrediente muy interesante para quien busca alternativas al trigo. Eso sí, si sigues una dieta estricta sin gluten, fíjate siempre en lo que indica el envase, porque la ausencia de trazas depende también del proceso de elaboración y no solo de la planta.

Un grano de sabor tostado con mucha historia en Europa y en Asia.

Es un grano con mucha tradición. En Rusia y Europa del Este se come cocido como guarnición, la famosa kasha; en Japón su harina es la base de los fideos soba; y en Bretaña se usa para las galettes, unas crepes saladas muy características. Y no hace falta ir tan lejos: en la Garrotxa, muy cerca de nuestra casa, el fajol tiene una larga tradición en platos como las farinetes.

En la cocina es muy agradecido. Te recomendamos tostar el grano en una sartén sin aceite antes de cocerlo, removiendo hasta que desprenda su aroma. Después, llévalo a ebullición con el agua a fuego alto, déjalo unos 10 minutos a fuego medio y otros 5 a 7 minutos a fuego bajo, y deja reposar 5 minutos antes de servir. Queda suelto y con un sabor intenso, perfecto para ensaladas, salteados o como guarnición.

Nuestro Trigo Sarraceno Bio se presenta en formato de 500 g, es fuente de fibra y apto para veganos. Si quieres una receta tradicional para estrenarlo, prueba la Gretschka, que toma su nombre de la palabra rusa para el trigo sarraceno y que combina el grano con setas y cebolla.

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